040. Y te pienso
25 Oct
Y te pienso
07/10/2009
Siento las gotas de la regadera atreves de mi piel deslizar
(y comienzo a imaginar)
Que son tus dedos que briosos,
Que me derriten al tocar.
Son
De
Seda
Encaje
Y
Terciopelo
Tus
Miradas
Al
Hablar.
Dices palabras que no quiero,
Entonas cantos de deseo,
Y gimes oraciones con mi nombre como verbo.
(Bajo el agua, mi cuerpo arde en deseos nuevamente, cierro los ojos y te pienso)
Con esa mirada que me fascina / con tus manos que se entrelazan con las mías / con tus labios resbalando por mi cuello / con tus palabras al oído, sosteniéndome en el cielo.
De pronto juro que puedo sentir tu aliento.
(Mi deseo: materializado)
Estás aquí y tu cuerpo, otrora seco, comienza a prescindir de las ropas, que se despojan cual las hojas al olmo en otoño marcial:
Con elegancia, austero, paciente y sin miedo; emanando pasión y un cálido color. Estivo. Magno.
Y despierto de mi sueño efímero mientras cierro la llave del agua
Quedándome inquieto / Con ganas de más / Pensando en tu cuerpo como un tesoro para apreciar
Furtivo me adentro en memorias hilvanar / De reojo y entrecejo mis ojos hacen memoria de otros tiempos y momentos / Y los transporta a este lugar.
Y te pienso un instante que parece no acabar
En un teatro sin gente nos ponemos a bailar / Tres tonadas en un piano que nos pueden agradar
Con el flaco de oro tocando canciones de arrabal.
Nos mecemos en el aire,
Flotando en zigzag
Los estribillos como mimos
El coro como un rufián
Nos acercan
Nos alejan
En un distinto compás
Yo me alejo / tú me besas
Tú no estás / yo siento tu piel tocar
Y meneas tu cabeza
Al ritmo de un violín
(Que suena despacio y tierno mientras me tocas a mí)
Tu cabello se demuestra un artista seductor
Que me atrapa
Con sus dotes
De flautista encantador.
Y te pienso mientras te levanto por la cintura dando vueltas
En sinfonía de miradas que se sostienen mutuas
Alegres / Juguetonas / Tan parecidas y diferentes.
Contamos las estrellas en un cielo rosado
Nos quemamos la piel con la luna azul, con clima nublado
Reímos de peripecias que nunca se han contado
Y callamos secretos nuestros, que entre los dos develamos.
Nos besamos de nuevo (sin prisas, pausados)
Enganchados por una melancolía de labios robados
Gozando con cada instante que se quedan engarzados.
Dominantes y pasivos: leones fieros enjaulados.
Determino mi destino en pestañeos de olvido, postrando un hola en tu oído, un adiós entre los dedos índice y medio. Comprendo tu esencia de diosa sincera, de lienzo perfecto plasmado por un gran maestro.
Obra perfecta, única, irrepetible. Irremplazable, retórica, digna de oraciones interminables que se alarguen por años enteros en un pensar constante dedicado a tu vida, ser y condición.
Y te pienso sabiéndome de vuelta en un mundo que no se ha ido y que estuvo donde mientras yo, inmóvil, siempre ha estado. Abro la puerta del baño y te veo allí, acostada ensimismada en miles de situaciones y ninguna a la vez, prestando una atención adormilada a una revista en la cama. Y te beso y me transporto al mundo que en mi mente creo.
Y te pienso, y me siento culpable, pues siento que debiera haberte invitado. No devorarme pasiones a bocados gigantes en un egocentrismo donde yo solo me pierdo soñando momentos mejores que los presentes inciertos.
Y me duermo
Pensando en ti (y en esos momentos)
Y bailo contigo al compás de Lara
Mientras canta “Piensa en mí”
Y sueño / Y te pienso / Y me despierto / Y sigues allí
Soñando
Tranquila
Apacible
Y tan cerca y a la vez tan distante, cierro mis ojos de nuevo y pienso
¿Acaso, cariño mío, será que tú me piensas, como yo hoy y siempre te pienso?

Se ha dicho