68 & 69 a tandem
6 May
Bien, poniéndome en orden con mis escritos, encontré 2 que no había publicado, así que para ir bien con mi numeración y eso, les dejo los siguientes:
68. Quince horas
23 noviembre de 2009
Vi pasar los momentos extasiado, mirando el vacío siendo llenado. Grano a grano se completó el reloj de arena formado entre los dos. Disfrutamos una tarde, una noche, un dormir y un despertar al alba. Bañamos nuestros cuerpos entre arrumacos y besos, los limpiamos de conciencia dejando pesares de lado, en el estante destinado a ser –aunque solo fuese un día- olvidado.
Nos comimos serenos sin prisas, disfrutando los segundos arrancados al tiempo, impregnamos nuestros cuerpos con el aroma a ese perfume de “te pertenezco”. Fuiste mi bien, mi mal, mi cura y adicción, un vicio eterno que se repitió durante quince horas.
Novecientos minutos de nosotros solos, de un viaje sin retorno a nuestro particular Isla de Deseo en que se ha convertido tu lecho. Nos besamos lentos. Nos adoramos tersos. La luz de una mortecina vela y la música de ritmo pánfilo, abusó de nuestros sentidos, haciendo de una noche, que se anteló con algo de tiempo, se tornasen en la joya de la corona de nuestro basto reino de insensato deseo.
Palacios de carne, viñedos de pelvis. Mordidas que suplen palabras, besos que arrancan temblores y orgasmos que en un canto de mil voces, bajan de sus cielos a mil dioses para posarnos unos instantes muy por encima de ellos.
Nos trituramos con la boca. Nos aramos con los dedos. Sembramos movimientos en tu campo de placer que gustoso riego. Recogemos los frutos de la prohibición, nos decimos mil nombres exaltados por su aroma a salvaje pasión.
Hoy dejo en tu cama un pedazo de mí, sonriente y complacido por esas quince horas que junto a ti compartí.
Ayer fue un tal vez que se convirtió en un fue. Un momento que nos regalamos, un día de esos que no serán borrados, de esos días mágicos con el poder de dibujar una sonrisa con tan solo ser rememorados.
…
69. Una tarde en la Toscana
30 Noviembre 2009
Bailemos con la orquesta del silencio
Envueltos en un blanco fervor
De un ramillete de azares
Que nos brinden una suave sonrisa
Que se pierda entre la brisa
De un hasta luego,
Revueltos a lento fuego.
Dejemos el cuerpo flotar
Ante la víspera de la terquedad
Entre copos blanquecinos dejémonos llevar
Desde el mundo hasta la bastedad
Desafiemos la gravedad
Surquemos juntos el ancho espacio sideral
Explotemos juntos como supernovas
En una galaxia descomunal
Grabemos nombres falsos en la piedra de una fuente solitaria
Escondida en la esquina perdida de la memoria
Dejemos los contornos de nuestras manos en ella
Con tizne de palo de rosa recién quemado
Vuelva la risa a nuestros cuerpos
Vuelva el deseo a inventar algo nuevo
Vuelva el destello de un pasado añejo
Vuelva todo y todo vuelva perfecto.

Se ha dicho