76. Hardcore
17 Jun
La alfombra cubre el piso de madera de la cabaña que nos oculta en medio del bosque. Un camino que nadie sabe, que no sé siquiera como encontramos.
Quiero verlas bailar. Expuestas a mi lujuria. Exaltadas en los montes de mis sonrisas. Quiero verlas besándose, tranquilas, pérdidas en los labios de una, de la otra. Quiero verlas gateando por esa alfombra de piel de algún felino. Raudas. Lascivas. Hambrientas de mi lengua. Quiero tenerlas a ambas, quiero beberlas.
La luz del sol se esfuma al mismo tiempo que se enciende nuestra llama. Velas, quinqués y la chimenea de fondo. Chopin suena como un piano fantasma. Nos enerva. Nos envenena. Nos hipnotiza y nos hace sisear palabras al oído. Yo a ti, el mar que te has vuelto bajo mis dedos, a ella. Tres somos hoy, comeremos filetes de deseos, chuletas de besos, ensalada de caricias y vino de sus senos. Nos encontraremos en un valle de lamentos, de respiraciones y movimientos. Nos escalaremos usando solo nuestros dedos.
Desnúdate ahora mientras los dos te vemos, mientras nos tocamos deseando tenerte entre nuestros cuerpos. Deja el abrigo. Muestra el liguero. Rompe nuestras miradas mientras tus botas se clavan en mi pecho. Despójate de ese sostén de encaje rosa, mientras muerdes la lengua de mi esposa. Revuélcate en el piso. Contorsiónate, abre tus piernas, demuéstranos lo puta que puedes llegar a ser. Siénteme penetrar tu boca. Siente como te coge la boca de Daniela. Como nos sincronizamos para entrar y salir de vos. Vente al ritmo de playground love.
Mojada. Sudada. Enteramente nuestra. Lasciva. Perdida. Sucia. Esclava nuestra para nuestros deseos. Camina a gatas. Lentamente, acércate a mí, elévame con tu lengua. Rodéame con tus labios. Hazme retorcer con tus dientes, haz que termine en tus pechos. Disfruta con esa mirada indecente, mientras nos toman fotos, videos y ella continúa ardiente.
Te toca dominar. Hacer tuya a Daniela. Mastúrbate frente a ella mientras yo la amarro. Mientras tenso los nudos de las sogas de seda que rodean sus senos. Muerde sus pezones mientras ajusto las esposas de terciopelo. Ponte el strap-on y hazla tuya por detrás. Llénala sin piedad, quiero oírla gritar. Que sufra un poco y que después se pierda en el mar del placer. Que sus palabras se vuelvan inteligibles gemidos mientras se viene una y otra vez. Deja que me acueste en el suelo y ella se monte en mí. Penetrémosla al unísono, que sea animal, que sea fiera, que regrese a lo primordial. Mírala perdida y extasiada. Babeando, gritando ya sin fuerzas, con la respiración cual toro, con el corazón al borde de un infarto. Con el culo y el coño palpitando. Terminemos con ella, dejándola tirada en el suelo. Zorra. Puta. Diva profanada. Sigue temblando. Sigue gozando. Su sonrisa no se borrara ni en tres días, durará una semana quizá un poco más.
Dejemos el resto de la noche para nosotros dos. Hagámoslo lentamente, dejemos de lado el hardcore. Vente lento, suave, como si me hicieras el amor. Que mi esposa nos acaricie mientras nos venimos los dos. Descansen, hasta mañana; gran noche, eterno esplandor.

Se ha dicho