65. Serendipiti
13 Apr
Bellas damas y gentiles caballeros.
Venid y prestad atención al alegre pregonero que preside desde este balcón contando historias de lejanas tierras e inexplicables personajes. Ha realizado tantos viajes que uno pensaría que son disparates.
Apreciad sentados el teatro itinerante con marionetas de sombras y un mico parlante. Disfrutad las historias del gran titiritero que hace volar la imaginación por igual del niño rico malcriado y al retoño del pordiosero.
Regocijaos todos al ver la musa de bajos vuelos que canta haciendo malabares mientras camina con los ojos vendados recitando décimas de los tiernos despojados y sonetos para las mujeres de álgidas piernas.
Marchad y acompañadnos en el desfile monocromático. Escuchad las trompetas que marcan la tercera llamada para que comience la función del Circo de la Alegría.
Acomodaos de la pista en sepia y la carpa de ocho colores que alberga una feroz compañía estelar de animales extraños e increíbles bajo el látigo diestro del Domador del Dolor. Reíd hasta que no podáis respirar con humor macabro del payaso Cansado; perderéis la cabeza al tratar de entender lo que el Mago sin Manos os ha preparado y la sangre hervirá con solo atisbar de la Equilibrista de la pasión que enamora por igual a niño, mujer, hombre y anciano.
Comprad recuerdos que se envuelven con amor usando cual envoltorio una canción. Llevad en la memoria las experiencias de vuestras tardes en Serendipiti que se transportan en bandejas plateadas y se devoran a mordidas discretas.
Vibrad todos al mismo tiempo para convertir el lodo en oro. Olvidaos de malos momentos que en sus vidas aparecen inciertos. Recobrad la felicidad extinguida hace días y doblegaos a la ilusión de un beso robado dado a quién se ha, por siempre, en secreto amado.
Acortad tiempo y distancias en pestañeos. Escuchad al Fantasma Poeta en el acto final recitar el verso que os derretirá. Permitíos ser infieles para caer en la tentación de las palabras sin rostro. Del cariño sin cuerpo. Del sexo ajeno tomado prestado por una noche de Julio, por un día de Abril y que se torna carmesí al llegar al Agosto para florecer en medio del cobrizo Octubre. Cerrad los ojos mientras al oído os susurra con malicia y seguro de sí mismo “que si no os tuviese, os construiría con la piel de un poema y mi suspiro por corazón”.
Cuenta cuentos me llaman. No lo soy. Soy mitómano por convicción:
Adorable y formidable. Un fabuloso bandido de sonrisas. Tengo nombre y apellidos –los he tenido desde niño-. Hoy no los uso, mas no os preocupéis, simplemente llamadme “cariño”.

Se ha dicho