Capítulo II
Hace 2 años.
____[lee el capítulo 1 aquí]____
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Beca sintió todo el golpe del pasado y los recuerdos acumulados se dejaron caer como si fuese una avalancha.
Rebeca Solís. 25 años. Ella junto con Valdomero son los más grandes del grupo. Siempre sintieron que la responsabilidad caía en ellos dos cuando salían todos juntos.
Los demás, constantemente le llaman Mamá Beca, lo cual no le molesta para nada. No siempre fue tan retraída ni le había interesado tanto el estudio como ahora. Incluso al salir de la prepa, se separó del grupo para irse a vivir a Ibiza por un año, pasando de fiesta en fiesta y de DJ en DJ. Durante ese tiempo tuvo dos abortos, una intoxicación y pasó cuatro meses en rehabilitación por adicción a la cocaína. Al volver todo fue igual, solo se la pasaba en fiestas, aunque las drogas las consumía responsablemente. Eso decía ella. A final de cuentas, solo se cambia un tipo de droga por otra, ¿no? Su nueva adicción era salir en revistas, ser ubicada como la socialitè por excelencia de toda la ciudad. Ella siempre traía al novio de moda, era invitada a las inauguraciones y era requerida en todos los actos políticos donde su padre, el diputado Solís del PRI no le era posible asistir. Su presencia llego a ser tan grande en la sociedad que llegó a opacar a su madre, Lidia Corcovado de Solís, presidenta del club de Leones de Colima. Siempre presente en lo que fuera: desde apoyo al Teletón hasta llevar ropa, víveres y cobijas a los pobladores de Las Tinajas. Fuera de todo esto, encontró cierto gusto por el servicio social e incluso gracias a ella –y a su familia- se montó una Telesecundaria en Las Guásimas. Sin darse cuenta, Rebeca pasó de ser alguien que solo vivía en las fiestas, alcohol y demás a ser alguien preocupada por el bienestar de la comunidad. Pero todo esto a raíz de lo que pasó en la última fiesta de los Torres Quintero hace 2 años.
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Raúl y Santiago Torres Quintero. 24 y 27 años, dignos ejemplos a seguir: Santiago era presidente del Rotaract de Colima; Raúl organizaba cenas en beneficio a alguna institución de ayuda social. Los dos hacían fiestas cada dos semanas en una propiedad de la familia, en Loma de Juárez.
Si eras alguien en la ciudad, seguro estabas invitado. Se cuentan muchas cosas de esas fiestas, y, algunas por más descabelladas que suenen (sí, una vez los Torres Quintero trajeron un elefante y lo pintaron de rosa), casi siempre son ciertas. Incluso aquella donde se cuenta que, saliendo de esta, murió Marco Ramírez de Oliva, el hermano menor de Valdomero.
Se ha hablado poco de aquella ocasión, sobre todo porque todo en Colima cambió a raíz de esto. Valdomero desapareció del mapa, al igual que los hermanos Torres Quintero.
La muerte de Marco -se dijo en los medios- fue el resultado de un secuestro malogrado a la salida de aquella fiesta. Después de un fastuoso servicio funerario, nadie volvió a hablar del tema, jamás.
Raúl y Santiago eran grandes amigos de los Ramírez de Oliva, incluso, entre ellos se llamaban “los primos”; su padre el Doctor Andrés Torres Arrizú –senador por parte del PRI del periodo 2006/2012-, había sido apoyado durante su campaña fuertemente por los hermanos Ramírez de Oliva y, en gran parte, su victoria se debía a ese apoyo por lo cual les tenía en muy alta estima.
Muchas veces el doctor fungió como padre sustituto, llevándolos junto con sus hijos de viaje, al cine y demás actividades. Pero Andrés cambió a raíz de que Gregorio Caballero Bodet fuese elegido Gobernador –después de una extraña serie de sucesos- en el 2003.
Gregorio es el padrino de bodas de Andrés y como tal, siempre ha estado apoyando la carrera política de este desde que llegó al poder. Lo colocó como secretario de salud en el estado para impulsarlo como candidato a la Senaduría para las elecciones de 2006. A partir de su victoria, la vida de los Torres Quintero tomó otro ritmo y giro completamente diferente. Las fiestas se volvieron algo obligatorias y comenzaban a mover grandes cantidades de dinero.
20 Julio 2007. Celebraban el fin de cursos en el Rancho de los Torres, todo mundo estaba allí, disfrutando como nunca y nadie sospechaba que esa fiesta terminaría antes de las 2 am.
Alrededor de la 1:30am el celular de Valdomero sonaba: Era Beca, que entre gritos y llanto no se le entendía nada. Pero para el Topo le quedaron claras tres palabras. Despacho, Marco, Muerto.
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El mundo de Valdo quedó en silencio en ese preciso instante. Se levantó y le pidió a Ja, Vigo, Ambrosio y Eme que lo acompañaran -”algo le pasó a Beca y a Marco”, fue todo lo que dijo-, subieron rápidamente al segundo piso donde se encuentra el despacho del padre de los Torres Quintero. Al llegar allí se escuchaba a Beca llorando,pero la puerta no se abría y Marco no contestaba a los gritos de su hermano.
Adentro, Santiago y Raúl se miraban angustiados sin saber qué hacer. Beca se encontraba al borde del shock mientras el cuerpo inerte de Marco yacía sobre un charco de sangre. Afuera, Valdo gritaba y pateaba la puerta para que lo dejaran entrar.
-¡Marco!, ¡Marco! ¡Chingada madre, Marco contesta! Santi, Raúl, Beca no mamen, ¿qué pasó? Abran la puta puerta.
Eme, desesperado, tomó un pedestal sobre el cual estaba un jarrón –que cayó al suelo, hecho pedazos-. Entre él, Valdo y Vigo lo levantaron para dejarlo caer con fuerza sobre la chapa, la cual, con el impacto, cayó al suelo. Ja y Ambrosio abrieron la puerta de par en par y al ver la escena los cinco se quedaron inmóviles tratando de entender lo que estaban viendo. Ambrosio fue por Beca para abrazarla y reconfortarla mientras Ja y Valdo, arrodillados junto al cuerpo de Marco. Vigo y Eme preguntaban enfurecidos a los Torres Quintero exigiendo una explicación pero no había mucho que decir, hasta que Beca –entre lágrimas-, explicó lo sucedido.
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Hace 7 meses, los Torres Quintero se apropiaron de la distribución de drogas en las altas esferas sociales en el estado de Colima, vendiendo principalmente entre sus amigos, gente de la política, empresarios y cualquier persona dispuesta a pagar estratosféricas cantidades por drogas de diseño y smartdrugs exclusivas -aunado de protección a la privacidad y la seguridad de que, como sus clientes, nunca serían investigados bajo ninguna circunstancia-. Todo esto bajo el cobijo y la aprobación del Gobernador del Estado y claro, su padre, el Doctor Andrés Torres Bodet –ya en ese entonces Senador-.
Durante ese tiempo, la popularidad de los Torres Quintero se disparó, convirtiéndose en los socialitès más famosos del estado, invitados siempre en los eventos importantes nacionales y claro, toda fiesta organizada por ellos se convertía en un evento al cuál no podías faltar –de tener la suerte de ser invitado, claro-. Entre los topos, habían tres consumidores asiduos: Ja, Vigo y Beca, la cual ya había caído en la adicción total, comenzando a acumular deudas y problemas por todos lados por el consumo desmedido de MDMA.
Aquel día, Andrés hizo que Santi y Raúl trajeran a Beca a su despacho para arreglar el asunto de los adeudos de ella, pues a pesar de los esfuerzos de los hermanos para proteger a su amiga, les fue imposible seguir ocultándoselo a su padre.
-Pasa Beca, tenemos asuntos pendientes. Bien, nos debes una suma impresionante de dinero; has estado consumiendo en exceso smartdrugs.
Dime ahora, ¿cómo piensas pagarnos esos 759 mil pesos que nos debes? No es una cantidad que se pueda pasar por alto así como así. Pides al mes entre ocho y nueve dosis de las más caras. Niña, cada una vale entre trece y quince mil pesos, ¿qué demonios pensabas? ¿Qué se pagarían solas? El mundo no funciona así. Los negocios son una cosa muy delicada, y a mí me gusta cuidarlos en exceso.
Pero bueno, tomando a consideración que eres amiga de mis hijos, podemos llegar a hacer un arreglo. Dame tu coche y quédate a dormir aquí conmigo esta noche. Nadie afuera de este despacho se enterará. A cambio de eso, te cancelo la mitad de tu deuda y te doy cuatro meses para pagarme lo que falte. Sal y piénsalo, regresa en un rato con tu respuesta, anda, ve.
Beca salió del despacho llorando, sin saber qué hacer, ¿pedir ayuda a sus padres, quizá?
Mientras bajaba las escaleras, se encontró con Marco, el cuál al verla llorando, la abrazó y le preguntó qué le pasaba, a lo que Beca se desahogó contándole todo lo que había sucedido arriba. Al escuchar esto, Marco montó en cólera y tirando a Beca del brazo, subieron y entraron al despacho de Andrés.
-Arreglemos esto de una vez –dijo Marco exaltado, reclamando a Andrés-, hijo de la chingada. ¿Presionas a Beca por dinero, cabrón?, ¿te la quieres coger a cambio de una parte? No mames.
Marco saca su cartera, la abre y saca el efectivo que traía en ella, cerca de veinte mil pesos, se acerca a Andrés y se los avienta a la cara.
-Toma el puto dinero, mañana te hago un cheque por un millón, pendejo. El dinero es lo que a tí te mueve, comemierda, pero a mí me importan más mis amigos que esa chingadera.
Nada más recuerda, hijo de la chingada, que de no ser por mí y mi hermano nunca hubieras ganado las elecciones internas en tu partido, pendejo. ¿De dónde salió el dinero de más de la mitad de tu campaña para senado, pedazo de mierda? De nosotros, de los Ramírez de Oliva.
Si comes ahorita como gente decente, es porque te tendimos la mano. Piénsalo antes de querer joder a mis amigos de nuevo. Usa esa pinche cabeza, que el poder te ha llenado de mierda, antes de querer chingar a alguien que estimo. Y si vas a abrir el puto hocico para decir algo que no sea una disculpa, mejor quédate callado.
Andrés se levanta lentamente de la silla, recoge el dinero y lo guarda en su saco. Mira fijamente a Marco, después a Beca y le sonríe a esta.
-OK Marco, tienes razón, perdón. Es más, olvida el dinero –con un rápido movimiento, Andrés saca detrás suyo una Beretta 51, la cual clava en la frente de Marco y descarga sin pensarlo dos veces.
Voltea a ver a Beca de nuevo, sonriendo. –Vaya que tienes buenos amigos, considera pagada tu deuda niña-.
Andrés sale del despacho, cerrando la puerta con llave por fuera, silbando un fragmento de la Overtura de Guillermo Othel.
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Valdo se encuentra desconsolado abrazando el cuerpo inerte de su hermano menor, la única familia que le quedaba. Nadie hablaba en el interior del despacho, todo era hermetismo puro hasta que Santi se acercó a Valdo y comenzó a hablar:
-Topo, Raúl y yo nos iremos de Colima, pero lo que pasó aquí no puede ser contado; todos tienen que decir que Marco murió de otra forma, asaltado o mejor aún, en un secuestro que salió mal.
Los topos miraban incrédulos a Santi, no creían lo que estaba diciendo. Eme estuvo a nada de golpearlo.
-Esperen, déjenme terminar. Tenemos que dejar a mi padre libre de toda sospecha, no se le debe vincular para nada con lo que acaba de pasar. Hablaremos con él y acordaremos que se encargue de reforzar la teoría del secuestro comprando a peritos y sobornando a los medios. Organizaremos un funeral grande que sea recordado por siempre.
En dos años volveremos, para antes de las elecciones. Para entonces todos pensarán que está olvidado y mi padre estará seguramente a punto de ganarlas para convertirse en el Gobernador del Estado, desde ahora ya lo tienen en el partido, asegurado que él será el único candidato para las del 2009. Entonces, cuando más intocable se sienta y más ciego de poder esté… lo matamos.
Se ha dicho