85. Iluso
26 Jul
Son mis últimas horas. Son mis últimas palabras. ¿Me arrepiento de algo? No, no lo creo.
Epitafio A
Y es que vivir en una colonia donde las estrellas eran vecinas de la luna, en esa calle sin nombre con árboles enormes en cada esquina, le hace perder a uno el piso.
No siempre fui así. Solía ser un buen chico. Bien portado, fiel, sonriente, atento.
Iluso.
Dibujaba palabras en hojas de papel en blanco. Escribía pinturas con el pincel de mis recuerdos. Era curioso, ávido de todo lo que al final tengo. Crecí entre la maleza y la espesura de una jungla para la cual ningún animal podría estar preparado. Un mundo perfecto se había alineado para mí, para que simplemente me pusiera en pié y me decidiera a tenerlo.
Epitafio B
Y es que vivir en una colonia donde tus padres han hecho tanto que parecen ser insuperables, te deja preguntándote cuantas veces equivocarás el camino.
No siempre fui así. Solía ser un integrante activo, buen compañero de equipo. Creativo, propositivo, líder, carismático y definido.
Iluso.
Creaba planes de victorias mil. Estratagemas para atrapar a mi presa. La siempre bella, la inteligente, la que todo lo tiene. Era metódico, preparado, incapaz de cometer algún error que pusiera en peligro el resultado esperado. Mentía y elucubraba, no había forma de confiar en mí, pero a la vez, tampoco era alguien a quién se le tuviese desconfianza.
Epitafio C
Y es que vivir en una colonia donde todo era parte de mi campo de juego, donde era mi taller secreto, mi laboratorio, mi palacio de sueños, le hace a uno aferrarse a la diversión, a la alegría a la imaginación de niño.
Siempre fui así. Buscando el lado bueno en lo que no debía tenerlo, amando lo que los demás solamente le hallaban desprecio. Niño eterno. Rey de los rampantes. Estrella ambulante, solitario acompañado, siempre elegante.
Iluso.
Iluso crecí, morí orgulloso de serlo. Preferí soñar que la gente sueña. Preferí crear un mundo mejor para mí y compartirlo con todos los que en el camino conocí. Encontré el amor sin buscarlo. Hallé la amistad cuando más la necesitaba. Soy un iluso para el mundo que no comparte mi visión. Soy paradigma de un ayer que no existe más hoy. Era romántico, en un siglo en el que el romance no existe más. Era escritor en un siglo en el que las letras ya no valen si no existen en un monitor.
Iluso.
Alegre.
Románticamente iluso.
Orgulloso y digno.
El último de la estirpe ilusa, que se ha extinguido conmigo, Nos apreciarán después, nos extrañarán ahora que recuerden, que siempre hubo un espacio para los adorables dementes como yo.



Se ha dicho