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014. Hay días así

25 Oct

Hay días así

04/04/2009

Hay días que el calor no te deja pensar.

Ni de querer entablar una conversación con aquel amigo perdido. Mucho menos de reconocer que te has equivocado tantas veces que has cruzado ese umbral llamado “oh, está bien a todos nos pasa” para entrar a la zona de “que pendejo”.

Y claro, en esos días te sientas y escribes culpando al cielo, a la vida injusta, al destino maldito, a tus padres, maestros, amigos fortuitos, hermanos e incluso al pobre diablo que de manera inesperada se cruzó en tu camino. Vaya le echas la culpa a todo, al día, a la noche, incluso los más patéticos culpamos a la lluvia, el frío o el calor. Son evasiones de nuestras responsabilidades, de no querer encarar ESO que nos tiene dando vueltas las 24 horas del día. El insomnio no es gratuito, menos esa falta (o exceso) de apetito. Todo tiene que ver con tu miedo que no puedes sobrepasar.

¿Qué queda? Pues nada, te encierras en falsas respuestas, un poder superior que lo arregle todo, un “ya todo cambiará”, o bien, te refugias en el alcohol, el sexo fatuo con desconocidas que se aparecieron en el bar. Te levantas con el día ya avanzado, preguntándote si todo ha cambiado, si hoy es un nuevo día, si esta semana todo cambió de forma mágica. Esperas que al mirarte en el espejo te descubras con una sonrisa, una nueva persona que no sea lo que hasta ese momento recuerdas.

Pero no. Sigues siendo tú, y eso te deshebra el alma. Te pones una nueva máscara, con la cual saludas sin ganas a las personas que frente a tí en procesión pasan. Miras al pasado buscando que se vuelva el presente y que el futuro inminente que sabes ha de llegar, nunca llegue. Te pierdes en historias que el viento susurra al oído, embaucándose con sueños de oro, opio y un mejor sino. Te ríes del pastor, del que vende frutas y de tu vecino. Te engañas de nuevo, pensando que como vives es como debes vivir. Que debes tener lo que mereces sin merecerlo y en el momento exacto que tus deseos florecen.

Hay días que el calor no te deja pensar.

Y esos días están bien. Todos merecemos de vez en cuando engañarnos en un mundo irracional que solo existe en nuestras deslucidas mentes. Lo malo es cuando te dejas llevar y ese calor se vuelve permanente.

013. Barahúnda

25 Oct

Barahúnda

30/03/2009

Barahúnda f. Ruido y confusión grande.

¿Saben? yo lo tenía muy claro. Tenía casi 18 años cuando decidí subirme a ese barco. Al diablo el estudio, mi vida, no quiero llegar a los 25 años, mirarme al espejo y pensar “ese viaje por el pacífico y América del sur, tuve que tomarlo cuando pude”.

Pero mírenme ahora, con los veintiséis a la vuelta de la esquina, con responsabilidades y preocupaciones dignas de una persona “adulta”, y aun así, me miro en el espejo y busco aquel resquicio de rencor en mi reflejo, ese que me reclame por cuestiones como el viaje en barco, el acampar en Durango, el reconocer a un hijo, el haber amanecido sin saber con quien había dormido y por haber mentido al decir a tantas personas que las amaba cuando quien lo decía no era mi corazón, si no más bien, mi pito.

Allí estoy, cada mañana, puntual a la cita, me levanto, voy al baño a orinar y lavarme los dientes, en ese orden, en uno inverso o haciendo las dos cosas a la vez, pues ya saben que en estos tiempo quien no es multifuncional, no vale para un carajo, pero bueno, me estoy desviando del tema. Como decía, el espejo me espera día con día, me le enfrento con mirada presuntuosa, con una sonrisa que causa desmayo, mientras en mi mente, con altivéz recito: “un viaje en barco, já, sí, sí… claro”.

Quizás cuando cumpla 30, me vea en ese espejo, aun con la misma convicción de ahora, a los 35 la sostenga, pero, ¿que sucederá a los 40? ¿Será que en eso se traduce la dichosa crisis de esa edad? Un buen día te despiertas, y te encuentras con que todo lo que hasta ese momento te parecía normal, correcto, y lo que te llevó a estar donde estás no es del todo lo que quisieras que fuera. En ese día te paras como acostumbras, te enfrentas a tu enemigo discreto, a aquel que no hace sombra, pues lo llevas contigo adentro. Y así, de la nada como jamás lo imaginaste, apareces como un reflejo monstruoso, gigante con años fortaleciéndose esperando por tu momento más vulnerable para preguntarte:

-” ¿Hey, marica, que hay de mi viaje en barco por el cono sur?”

Y bien, eso lo digo por poner un ejemplo, pero hay miles de preguntas que te formulan, cada una adecuada a su propio infierno personal de todos los que a esa edad han de alcanzar (”¿y mi deportivo?, ¿no ibas a ser rico, con mujeres por doquier?, ¿y el día que besaste a Miguel?, é té cé”). Imaginen o recuerden a sus padres. ¿Alguna vez los han visto llorar? ¿Sufrir por esa meta de juventud que nunca llegaron a lograr? Digo, a veces no es tan notorio, pero sí, uno llega a tener sus sospechas, como cuando mi padre me dice “voy a meterme a jugar futbol con los veteranos”. Le importa un rábano partido a la mitad acabar golpeado después del partido, que sufra toda la semana o mas tiempo curándose las lesiones. En esos días, cuando más cansado, adolorido y esperándose curar mágicamente de la noche a la mañana para poder llegar como nuevo al lunes y trabajar como si nada, es cuando veo ESO.

Allí está. Tirado en el sillón, dormido y agotado después de su partido, pero en su cara se nota una sonrisa, tan pura y verdadera, que contagia de solo verla. Es en esos momentos que sé que está cumpliendo sus sueños y anhelos que hace tiempo se negó, por que como todos, tuvimos que crecer y tomar una que otra decisión. Acertadas, equivocadas, eso está de más. Lo importante es que se tomaron y son las que nos mantienen hasta ahora cuerdos.

Ese viaje en barco algún día llegará, pero espero que lo haga sin dejar una vida por detrás, como lo ha hecho hasta el momento esa persona que merece un monumento, pero que en cambio, solo puedo ofrecerle unas palabras escritas en este blog de dos pesos. Ese tipo, que pasa ya los cincuenta, que permanece contra viento y marea como un peñasco imbatible, ayudando a su familia en lo que se pueda. No es perfecto, no es un santo, pero tampoco un maldito o un desgraciado, simplemente es mi padre.

012. El caballero sin cerebro, la pluma viviente y la letra con cuernos

25 Oct

El caballero sin cerebro, la pluma viviente y la letra con cuernos.

27/03/2009

Escuchad pueblo, la historia temible del gran caballero sin cerebro, la pluma viviente y la letra con cuernos.

Tarde era, la medianoche atisbaba ya, cuando el caballero sin cerebro regresaba de otra épica batalla que ganó a punta de espada, golpes certeros y claro, sin usar el cerebro. Su compañera la pluma viviente, cuidaba y guiaba el sendero. La luna brillante, como una gigante perla que cuelga del pendiente del cuello de nuestra reina (Dios, cuide. Dios proteja), y así pasaron millas andando, arrastrando las ganas y empujados por el sueño, decidieron detenerse junto al triste riachuelo que en las campiñas de Northflood existe.

El caballero se despojó de su armadura, salvo por el yelmo (y es que, créanme si les digo, que ver a este caballero sin el, no es algo que nadie, ni su propia madre, encuentre agradable) acomodó sus pertenencias, y durmió por un momento. La pluma viviente se dejó mecer por el suave viento, más ella no descanso, pues tontos e ignorantes que son ustedes, si creen que una pluma por muy viva que sea, duerme.

Entonces se escuchó el alarido, la pluma atenta, despertó a su amigo.

El caballero sin cerebro, buscó su espada -la bien llamada “Tremebunda”, una espada larga y delgada, con la punta chata y por un lado oxidada-, y en paños menores recorrió el tramo que la pluma había señalado.

Y allí estaba, una frágil doncella siendo atosigada por algo peor que la quimera. Se trataba de una bestia, ante cuya presencia incluso las bestias del panteón celta tiemblan: La ingrata y tenebrosa y pocas veces vislumbrada por los mortales, la letra con cuernos.

Disculpad si me detengo, pero hablar de esto me deja sin aliento, si alguien me compra una copa de vino, un vaso de aguamiel proseguiré con el cuento.

Ah, perfecto. Como nuevo y la garganta refrescada como para hablar de aquí al año nuevo.

Regresemos con el caballero, que miró a la letra con odio y recelo. “Deteneos justo allí, bestia non sancta, animal del infierno, si os atrevéis a tocar un cabello de la doncella, caerá sobre vos mi violencia con un odio sin paralelo”.

Y bien, recordemos por vigésima vez, el caballero no tenía cerebro. ¿Que como podía vivir, preguntaos? Bien, eso es sencillo, pues es víctima de una maldición que una bruja sobre su familia aventó. Los varones de la familia de Yore nacerán sin cerebro, pero su corazón noble y valiente, los llevará a cometer grandes proezas sin igual por el mundo entero.

Y como decía, la letra con cuernos sin entender una palabra de lo que el caballero vociferaba (por que las letras cornadas hablan en otra lengua, ya hace tiempo olvidada, y pues mire usted, que no son bilingües) bramó con tal ferocidad que a nada podría ser equiparada.

La pluma viviente alentó a la doncella a correr y servirse resguardo en el pueblo más cercano, Bellmonte. Sí, así es mis amado pueblo, mis comensales. La doncella y la pluma viviente se encuentran en estos aposentos, es más ellas están allí, en esa mesa temblorosas, tiritando de frío y miedo.

¿Y del caballero? Pues bueno, fue valiente y bravo, pero ni en broma podría haber hecho algo contra tal monstruo. Fue devorado en su ataque primero. Recordemos, entonces, ¡Salve caballero sin cerebro!

Ahora bien, si me disculpan, me retiro, esa bestia anda suelta y seguro viene tras de esa dama y la pluma con vida. Yo de ustedes las amarraba y las dejaba a la vuelta de la esquina, pues puede ser que con ellas quede satisfecha.

Un gusto, y que menudo público tan maravilloso y ameno, sigan el buen camino y no me ofenden si me ofrecen algo de dinero.

Gracias.

011. Valiente

25 Oct

Valiente

26/03/2009

Permíteme rodear tu cuerpo con mis brazos
que mi ser se una pleno con tu tiempo
que tu aliento me dé vida e ilumine mi camino
y que el cariño que te tengo nos mantenga sonriendo

quiero robarte tenerte y guardarte ya
en esta cajita de celofán
quiero doblarte en origami transformarte
en un rehilete que se emocione con solo soplarle

quiero estar para ti
ahora
ayer
y mañana también

quiero ser tu guardián
tu protector
quiero mostrarte mi afán
de proveedor de amor sin rencor

quiero que me dejes despierto
mientras velo tu sueño
quiero que me permitas un deseo
que es vivir contigo

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