25. Un domingo, un gato y el déficit de atención.

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GATO subió por la cama, tratando de acomodarse y a la vez, molestar cuanto más podía, a ▒▒▒▒▒▒▒▒. Ella se negaba a despertar, eran apenas las 6 de la mañana de un horrible domingo lluvioso, frío y con la cruda que había acarreado salir la noche anterior a meterse unas líneas y andar de puta, pues no iba a ser algo para nada placentero atender a esa bola de pelos, pero vamos, que GATO no tiene consideración alguna, pues quien manda es él y no le importa que su esclava haya salido a hacer quien-sabe-qué y sin su permiso.

Pero, hagamos una pequeña pausa, para salirnos un poco de la mirada juzgona de GATO y apreciar un poco la precaria situación de ▒▒▒▒▒▒▒▒:

El sábado por la mañana fue un día completamente diferente, puesto que amaneció soleado y pues bien, el viernes por la noche había sido quincena, así que le dio tiempo de pagar su internet y no tendría que sufrir como el mes anterior, cuando se lo cortaron. ▒▒▒▒▒▒▒▒ bajó feliz, cantando, lista para prepararle su comida a GATO, el cual ya tenía unos minutos impacientándose. Le sirvió comida, leche y con un gesto de solemnidad se retiró de la vista de GATO. Llamó a sus padres, puesto que planeaba ir a visitarles por la tarde, así que decidió asegurarse que allí estarían y no se pasaría una hora esperándolos al pie de la puerta de estos como la semana pasada.

Como pueden apreciar, ▒▒▒▒▒▒▒▒ aprende de sus errores, o bien, eso puede parecer hasta este párrafo. Avancemos un poco.

Por la noche, después de visitar a sus padres, recibió una llamada de ▒▒▒. Esto le hizo sentir cierto cosquilleo, porque bien, ella sabía exactamente para qué la estaba llamando. Contestó tímida, saludó cordial, y, a las 6 frases intercambiadas, ya estaba diciendo guarradas por el celular. ▒▒▒▒▒▒▒▒ se quedó de ver con ▒▒▒ en La Caminera, una cantina en el centro de la ciudad. Como ya era buena hora, decidió salir directamente para allá, sin regresar a su casa y darle de comer a GATO, como se supone que habría de hacer, puesto que entre estudiar y su trabajo de medio-medio tiempo en una tienda de discos, su única obligación es alimentar a ese odioso animal. A pesar de todo, llegó quince minutos tarde a la cita, ▒▒▒ ya estaba empezando, pues se había pedido una cubeta con seis cuartitos, de los cuales ya llevaba él solito cuatro. Al verla entrar, se levantó y fue por ella a la puerta, donde la recibió apretándole las pocas nalgas que tiene, pues como han de enterarse, ▒▒▒▒▒▒▒▒ no es una tipa muy agraciada, pero a final de cuentas ha sabido arreglárselas para nunca andar sola. Dos cubetas después, llegaron a la cantina ▒▒▒▒▒▒, ▒▒▒▒▒▒▒▒▒▒▒▒▒ y ▒▒▒▒ ▒▒▒▒▒▒▒▒, amigas de ▒▒▒▒▒▒▒▒. ▒▒▒ llamó a alguno de sus primos, para que no estuviese solo entre tantas mujeres y al cabo de unos minutos ya tenían fiesta grande. ▒▒▒▒▒ ▒▒▒▒, el mayor de los primos, al llegar mandó a la chingada a los demás clientes de la cantina y la mandó a cerrar para ellos-nomás, y que al que no se quisiera ir se-lo-iba-a-cargar-la-verga. Así por las buenas, La Caminera quedó cerrada con los ocho tomando y el pobre cantinero orinándose del miedo, puesto que ▒▒▒▒▒ ▒▒▒▒ es un cabrón de primera y dicen que en su haber tiene unas 29 muertes. Pero vamos, que eso es normal en ▒▒▒▒▒▒▒▒▒▒▒▒ ▒▒ ▒▒▒▒▒▒▒▒▒▒▒, ▒▒▒▒▒▒▒▒▒, donde las narcofosas son más comunes que las tiendas de abarrotes.

Adelantémonos un poco más, que GATO tiene hambre y ya perdimos mucho tiempo explicando detalles, lugares y nombres que uno no debería andar dando a conocer.

Entre el calor de la noche, las cervezas, el Buchanan’s y la banda, ▒▒▒ salió a su camioneta y de vuelta trajo provisiones para toda la gente. Se veían metas, grapas y otras madres que a esas horas ya no distingues pero que te acabas metiendo, porque no vaya siendo que te vean feo. ▒▒▒▒▒▒▒▒ comenzó a manosear a ▒▒▒▒▒ ▒▒▒▒ enfrente de ▒▒▒, simplemente por el hecho de que ella podía y sabía que ▒▒▒ nunca tendría los huevitos como para decir ni muchos menos hacer algo enfrente de ▒▒▒▒▒ ▒▒▒▒. Antes de las dos de la mañana, ▒▒▒▒▒▒▒▒ y ▒▒▒▒▒ ▒▒▒▒ ya estaban cogiendo en el baño de La Caminera después de meterse unas cuantas rayas más. Fue en ese instante cuando ▒▒▒▒▒▒▒▒ cayó en cuenta de que no le había dado de comer a GATO más que una vez en todo el día. Claro, no debería haber relación alguna entre pensar en la comida de GATO y andar haciendo una mamada, pero pues el cerebro en drogas de ella debe ser una madeja de idioteces.

Salieron todos de La Caminera cerca de las 4 am. ▒▒, como buen arrastrado, ofreció llevar a ▒▒▒▒▒▒▒▒ hasta su casa, pero ella prefirió irse con ▒▒▒▒▒▒▒▒▒▒▒▒▒, puesto que las dos vivían cerca. A unas cuantas cuadras de llegar a su colonia, las paró un retén de la policía federal.

Afortunadamente ▒▒▒▒▒▒▒▒▒▒▒▒▒ no había tomado nada, mucho menos se había metido algo, porque mañana tenía que hacerse unos análisis de rutina para el trabajo (ella es la Secretaria de Salud de en ▒▒▒▒▒▒▒▒▒▒▒▒ ▒▒ ▒▒▒▒▒▒▒▒▒▒▒, todo un ejemplo, sí señor), de otra forma, hubiera tenido que hacer llamadas y pedir favores para que no se las hicieran de pedo, aunque a final de cuentas, todos en ese pinche pueblo, saben quién es ▒▒▒▒▒ ▒▒▒▒ y qué es él dentro del Cartel ▒▒▒ ▒▒▒▒▒▒▒▒▒ y saben perfectamente quienes son sus amistades. De allí a que les vayan a caer o propasarse es otra cosa muy diferente. Siempre se habla de la lucha contra el crimen organizado, pero esto nada más es para no meterse con el Crimen bien Organizado, pues sí, uno no muerde la mano de quien le da de comer.

En fin, ▒▒▒▒▒▒▒▒ entró a su casa pasadas la 4.20 y a pesar de que GATO le pidió de comer en cuanto llegó, a ella no le importaba nada más. Bajó las persianas y se tiró en la cama. Todo iba bien, hasta que GATO subió por la cama, tratando de acomodarse y a la vez, molestar cuanto más podía, a ▒▒▒▒▒▒▒▒. Ella se negaba a despertar, eran apenas las 6 de la mañana de un horrible domingo lluvioso, frío y con la cruda que había acarreado salir la noche anterior a meterse unas líneas y andar de puta, pues no iba a ser algo para nada placentero atender a esa bola de pelos, pero vamos, que GATO no tiene consideración alguna, pues quien manda es él y no le importa que su esclava haya salido a hacer quien-sabe-qué y sin su permiso.

Pero, hagamos una pequeña pausa tengo que tomarme mi Lisdexanfetamina, que ya es hora y si no la tomo luego no pongo atención en lo que digo y hago.

Eran las doce y todo sereno. No permitió un cambio en su rutina, ni hoy ni ayer, aunque para mañana ya tenía uno programado. Tenía dos meses planeando eso.

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