-Andrés.

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Era 2007 cuando se me ocurrió tomar la Pacífica un fin de semana para ir a caminar sobre fuego y visitar Ciudad Mante a ver todos los murales que estaba haciendo por la ciudad Andrés (que salió un año antes que nosotros de la carrera y que al parecer le estaba yendo MUY bien). Además de todo, nos convenció cuando nos dijo que en Tampico tenía una casa que había acabado de comprar (quien diría que un artista en Tamaulipas podría darse el lujo de tener no una sino dos propiedades en tampoco tiempo) donde todos nos podríamos quedar para pasarla tranquilos y sin problemas.

Éramos jóvenes y desempleados (yo no, pero bueno) y todos teníamos una razón de ir aunque no de quedarnos.

Durante el viaje, mientras Jaz cantaba y Pastor se la pasaba gritando idioteces mientras los demás reían de los chistes de la Tabas, iba haciendo memoria de que no había estado en Tampico desde hace muchos, muchos años…

He de haber tenido unos 14 o 15 años (trece no, porque de esa edad recuerdo todo lo sucedido en 1993).

Íbamos de regreso de Tampico para Veracruz después de un viaje algo rudo emocionalmente (para mi. Mi familia la pasó muy bien, incluso comieron cachetadas al por mayor). En una mala vuelta o en una vuelta muy planeada por mi padre (sigo sin saberlo y digamos que ese conflicto me hace escribir mucho entre paréntesis para poder esquivar la razón de cuánto es cierto y no en mi vida) acabamos tomando la carretera federal 70 en lugar de la 180 que es la que habría de regresarnos a Veracruz.

No estoy consciente del diálogo, pero conociendo a mis padres, seguro fue algo así:

Padre: bueno, este camino nos debe sacar a algún lugar de Ciudad Valles. Podemos aprovechar y visitar a ░░░░░░░░░░░

Madre: Son vacaciones, no hay nada que hacer pero voy a encontrar algún motivo para reclamarte que lo hiciste mal y que tú comprensivamente aceptes tus errores. De todos modos me voy a dormir todo el camino y ░░░░░░░░░░░ es conocid░ mío.

Padre: no se diga más. Los niños a estas alturas son maletas: uno tiene un trauma que tendrá que enterrar en su memoria y encontrar perdón para su padre aceptando que su padre es humano, no un héroe y el otro tiene 8 o 9 años dependiendio si el grande tiene 14 o 15 como lo establecimos en la oración inicial de este cuento.

Palabras más, palabras menos.

En fin, el punto es que era la época dorada del road trip familiar, teníamos un Topaz espacioso, cómodo y azul (que no tiene importancia su color pero considero importante el hacerlo notar porque me re contra mamaba ese coche que era la culminación de la elegancia para alguien de mi edad. ¿Vidrios eléctricos? Wow. ¿Portavasos para mi frutsi de sabor-color-rojo? Sold. ¿Luz de lectura en las puertas de cada uno de los asientos de atrás para poder leer o jugar con mi tetris 1001 en 1 sin molestar a nadie? Perdón, el futuro es ahora). Además de todo, las carreteras no eran el peligro constante que ahora es, con cañeros, “cuotas”, levantones y robos. Emprendimos el camino que en realidad no era muy largo pero que lo estiramos al por mayor. Nos detuvimos a comer en Ébano y a remojarnos en la laguna de Chajir. Pretendíamos ese mismo día, si no encontrábamos a ░░░░░░░░░░, ir al Espinazo del Diablo (spoiler: sí lo encontramos y sigo a mis 35 sin conocer dicho espinazo) pero ya a unos kilómetros de Ciudad Valles, un pequeño letrero llamó mi atención.

Desgastado y sin chiste. Desprolijo y con el sentimiento de que te contagiarías de tétanos solo con mirarlo, el letrero blanco decía “ZONA ARQUEOLÓGICA TAMOHI”. Yo, estando aún encantado por el espectáculo que me representó conocer el Tajin en el tramo de Veracruz a Tampico, lancé mi sugerencia a mis padres.

No estoy consciente del diálogo, pero conociéndome y conociendo a mis padres, seguro fue algo así:

Yo: adorados creadores: sé que voy muy mal en la escuela y que soy flojo. Sé que no me dejaron solo en casa por temor a que la incendie de nuevo. Sé que no hay muchos motivos por los cuales deberían considerar mi suguerencia, pero recuerden que cuando sean viejos, alguien tendrá que velar por ustedes.

Madre: Te escuchamos.

Yo: ¿Podemos ir a visitar esas ruinas?

Padre: Nunca las había escuchado. ¿De qué cultura son?

Yo: no lo sé padre. Al igual que tú, solo pasaba por aquí.

Padre: Vamos, a fin de cuentas no quiero ir a visitar a ░░░░░░░░░░ y solo hicimos este viaje porque no encontré la manera de regresarme a tomar la desviación correcta.

Madre: Sí, mientras no tenga que caminar mucho. Total ░░░░░░░░░░ ni siquiera sabe que vamos y sinceramente ya me dio flojera ir a verle.

Palabras más, palabras menos.

Minutos después estábamos ingresando a una zona atrapada por el tiempo y con el sello de la Huasteca por doquier. Río cercano, árboles de copa alta y un clima que nunca sabe qué tipo de clima es. Todo rodeado por un aire de tristeza, pero de esa tristeza que da gusto, que te cala el interior sentirla sabiendo que fue una tristeza que si bien sigue allí, ya pasó y nunca volverá con esa misma intensidad.

No pagamos nada por entrar (“pagamos”, como si el chamaco tuviera un quinto para invitar) y allí entre pequeñas construcciones sin mucha explicación porque no las recuerdo en verdad salvo que eran planas y alargadas con contadas escalinatas y más que nada me recordaban a altares por doquier, acabamos visitando en el museo de sitio lo que pareciera era el showstopper de Tamohi: El Adolescente.

Joder.

El tamaño me dejó atontado primero. Siendo yo un pequeño que no rebasó los 1.50 metros hasta bien entrado el bachillerato y siendo mi familia toda chaparra que no rebazan los 1.65 metros, ver a esa estilizada figura de 1.80 metros era realmente algo. Recuerdo los hoyos en sus orejas y la especie de mochila en su espalda con otra cara. Esa otra cara que me recordaba lo poco que muestro la mía. Esa otra cara que sonreía mientras que la de enfrente se comportaba como debía. Lo sé, era muy proyectable, pero estaba chico y me faltaba barrio.

Salimos de la visita pronto, no sin antes dejar a mi hermano que rodara cuesta abajo por una colina verde y con pasto corto. Recuerdo que su overol azul con rojo quedó inservible pues el pasto lo acababan de cortar y quedó todo embarrado. Incluso al llegar a casa de ░░░░░░░░░░ se lo hicieron quitar dejándolo en calzones para tratar de sacar las manchas. Nunca salieron, así como nunca saldrá de la cabeza de mi hermano el hecho de que mis padres lo hayan dejado tan vulnerable ante un desconocido y su familia entera de desconocidos.

A la puerta de salida (que en realidad era solo una valla), una señora me extendió su mano con un boleto y me dijo “ande joven (fue la primera vez que alguien me dijo así), para que recuerde esta visita que tanta falta le hizo a su alma. No se olvide que aquí siempre lo esperamos, cuando sea grande regrese, no nos olvide”.

Lo tomé con fuerza y lo metí en el libro que leía (juventud en éxtasis, perdón, neta, perdón, pero ya les dije: estaba chico y me faltaba barrio). Olvidé que lo metí allí y con el tiempo lo perdí, pero no olvido lo que decía el boleto ni mi promesa que nunca hice y que dudo que vaya a cumplir aunque no deba. El boleto decía Admisión general a la Zona Arqueológica y Museo de Sitio de Tamohi / El Consuelo, San Luis Potosí.

No podré volver porque aunque sé cómo llegar ya sea por Pánuco o por Tampico, no hay poder humano que me obligue manejar por esas carreteras de nuevo, al menos no después de lo que me pasó mientras estaba en la carrera y viajé con unos amigos un fin de semana primero a Tampico y luego a Ciudad Mante para encontrarnos con Andrés (¿no lo he contado? en otra ocasión, tal vez).

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18. Suicidios seriales

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I.

Se sentó a la orilla del río, sacó aquella pequeña libreta y suspiró.

Lenta.

Lánguida.

Se puso a recordar el por qué había escogido ese lugar y escribió unas escuetas letras…

“hay gente que se empeña en ser el todo de alguien. Hay otras tantas que no quieren ser nada de nadie. Y estoy yo, que teniendo todo de ti y aun así, amanezco a diario sin que nadie me importe”.

Cerró su libreta, se puso en pie y quitándose el vestido azul de círculos blancos, comenzó a caminar adentrándose en el río, hasta que el agua le llegó al cuello. Se zambulló y tomó de sus tobillos dejando salir lentamente todo el aire que quedaba en sus pulmones.

No había prisa por morir, ya había pasado veintitres años esperando, unos segundos más no iban a afectar. El agua comenzó a llenar sus pulmones y en ese momento, entre horcajadas y con el último resquicio de conciencia, sonrió, sincera.

 

II.

-Me parece que habrá buen clima hoy, deberíamos aprovechar y usar ese viaje en globo que nos regalaron tus padres.

Mónica asintió. Estaba afónica, la noche anterior había ido al concierto de Foo Fighters. Ella y Toño habían sido pareja de manera tan intermitente, que decidieron ser roomies primero, amigos después y novios cuando no encuentren algo mejor. “Somos novios entre novios. Lo hacemos para no pasar temporadas sin tener la compañía de alguien” respondían cuando alguien (amigos, parientes, compañeros, vecinos) les preguntaban qué es lo que eran ellos.

Salieron con una pequeña mochila con una muda de ropa solamente. Pasaron una mañana increíble, viendo el valle de México desde lo alto. Bebieron mimosas acompañados de la vista. Ya de vuelta a casa, Mónica llamó a sus padres agradeciendo el regalo. Toño intentó hablar con su hermano para contarle la experiencia, pero este nunca contestó, aunque de todas formas le dejó un mensaje de voz:

Cabrón, contesta. En fin, acabo de viajar en globo junto con Mónica. Oye… no, nada. Cuida a la abuela.

Eran las 4 de la tarde, en la tele estaba terminando The Wicker Man. Al comenzar los créditos, coincidió con la puñalada número 35 que Toño le daba amorosamente a Mónica, la cual tenía la mirada fija, llena de cariño viendo a Toño. Al llegar a la número cuarenta, llevo cargando a la cama, se acostó junto a ella, tomando su mano. Cerró los ojos, murmuró un “te amo” que ella ya no escucharía, procedió a cortarse la yugular y desangrar al lado de la única persona que pudo comprender su vacío.

 

III.

28 de febrero, retrasaron la quincena de nueva cuenta “la pagaremos en 4 días, no hemos recibido los cheques liberados”.

Sudor frío y desesperación.

Hoy se cumple el plazo, lo malo de deberle dinero a las personas equivocadas, es que terminan cobrándoles a quienes menos culpa tienen.

Lo único bueno de trabajar en la administración pública, es que siempre tendremos una ventana abierta en algún piso alto, siempre es más fácil huir de las responsabilidades.

 

IV.

Nunca pensé en terminar mi vida con una pistola. Bueno pues, con ninguna arma de fuego.

Se me hacía tan poco elegante, algo alejado de todo glamour…

Pero bien, seamos sinceros, mi vida no ha sido ni elegante y mucho menos glamourosa. He hecho todo lo que quería, sin que esto sirviera de nada. Tres esposas, ocho hijos, cuatro taquerías con más de treinta empleados. Al menos ninguno de ellos se podrá quejar que los dejo con las manos vacías.

Me gustaría saber qué pensarán cuando me encuentren con un hueco en la sien. Seguro imaginarán mil cosas. La respuesta, como vida, siempre será la más sencilla: me aburrió la vida.

Lo único que me mantiene con curiosidad ¿qué será lo último que veré, lo último que escucharé? click o bang.

Ya no lo supo, pues cerró fuertemente los ojos y al jalar el gatillo, por la cercanía, viajó más rápido la muerte que el sonido.

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21. Aun era martes.

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Cortar, desollar, guardar. Así, comenzaba todo, todos los días de febrero. Ni siquiera recordaba si había dormido en estas dos semanas. No podía darse ese lujo, al menos no hasta el jueves. Se avecinaba una tormenta y aun quedaba mucho por hacer. Hace dieciséis días había secuestrado ese camión escolar, no tenía planeado que estuviese lleno de niños, no, a esa hora no debía de haber nadie salvo el conductor que no sería extrañado. Pero no había marcha atrás y tuvo que improvisar. Desde ese día, todo se convirtió en cortar, desollar y guardar. Hoy, a tres días de la tormenta perfecta aun no termina de cortar. En el camión había 44 asientos ocupados, apenas van 35 y faltan 9 ocupantes más que desollar. Ya viene el jueves, viene la tormenta y ya no habrá tiempo de guardar. Pero aun hay esperanza, aun era martes, ya habrá mejores momentos para alcanzar la posteridad, se dijo a si mismo el viejo san Nicolás.

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25. Un domingo, un gato y el déficit de atención.

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GATO subió por la cama, tratando de acomodarse y a la vez, molestar cuanto más podía, a ▒▒▒▒▒▒▒▒. Ella se negaba a despertar, eran apenas las 6 de la mañana de un horrible domingo lluvioso, frío y con la cruda que había acarreado salir la noche anterior a meterse unas líneas y andar de puta, pues no iba a ser algo para nada placentero atender a esa bola de pelos, pero vamos, que GATO no tiene consideración alguna, pues quien manda es él y no le importa que su esclava haya salido a hacer quien-sabe-qué y sin su permiso.

Pero, hagamos una pequeña pausa, para salirnos un poco de la mirada juzgona de GATO y apreciar un poco la precaria situación de ▒▒▒▒▒▒▒▒:

El sábado por la mañana fue un día completamente diferente, puesto que amaneció soleado y pues bien, el viernes por la noche había sido quincena, así que le dio tiempo de pagar su internet y no tendría que sufrir como el mes anterior, cuando se lo cortaron. ▒▒▒▒▒▒▒▒ bajó feliz, cantando, lista para prepararle su comida a GATO, el cual ya tenía unos minutos impacientándose. Le sirvió comida, leche y con un gesto de solemnidad se retiró de la vista de GATO. Llamó a sus padres, puesto que planeaba ir a visitarles por la tarde, así que decidió asegurarse que allí estarían y no se pasaría una hora esperándolos al pie de la puerta de estos como la semana pasada.

Como pueden apreciar, ▒▒▒▒▒▒▒▒ aprende de sus errores, o bien, eso puede parecer hasta este párrafo. Avancemos un poco.

Por la noche, después de visitar a sus padres, recibió una llamada de ▒▒▒. Esto le hizo sentir cierto cosquilleo, porque bien, ella sabía exactamente para qué la estaba llamando. Contestó tímida, saludó cordial, y, a las 6 frases intercambiadas, ya estaba diciendo guarradas por el celular. ▒▒▒▒▒▒▒▒ se quedó de ver con ▒▒▒ en La Caminera, una cantina en el centro de la ciudad. Como ya era buena hora, decidió salir directamente para allá, sin regresar a su casa y darle de comer a GATO, como se supone que habría de hacer, puesto que entre estudiar y su trabajo de medio-medio tiempo en una tienda de discos, su única obligación es alimentar a ese odioso animal. A pesar de todo, llegó quince minutos tarde a la cita, ▒▒▒ ya estaba empezando, pues se había pedido una cubeta con seis cuartitos, de los cuales ya llevaba él solito cuatro. Al verla entrar, se levantó y fue por ella a la puerta, donde la recibió apretándole las pocas nalgas que tiene, pues como han de enterarse, ▒▒▒▒▒▒▒▒ no es una tipa muy agraciada, pero a final de cuentas ha sabido arreglárselas para nunca andar sola. Dos cubetas después, llegaron a la cantina ▒▒▒▒▒▒, ▒▒▒▒▒▒▒▒▒▒▒▒▒ y ▒▒▒▒ ▒▒▒▒▒▒▒▒, amigas de ▒▒▒▒▒▒▒▒. ▒▒▒ llamó a alguno de sus primos, para que no estuviese solo entre tantas mujeres y al cabo de unos minutos ya tenían fiesta grande. ▒▒▒▒▒ ▒▒▒▒, el mayor de los primos, al llegar mandó a la chingada a los demás clientes de la cantina y la mandó a cerrar para ellos-nomás, y que al que no se quisiera ir se-lo-iba-a-cargar-la-verga. Así por las buenas, La Caminera quedó cerrada con los ocho tomando y el pobre cantinero orinándose del miedo, puesto que ▒▒▒▒▒ ▒▒▒▒ es un cabrón de primera y dicen que en su haber tiene unas 29 muertes. Pero vamos, que eso es normal en ▒▒▒▒▒▒▒▒▒▒▒▒ ▒▒ ▒▒▒▒▒▒▒▒▒▒▒, ▒▒▒▒▒▒▒▒▒, donde las narcofosas son más comunes que las tiendas de abarrotes.

Adelantémonos un poco más, que GATO tiene hambre y ya perdimos mucho tiempo explicando detalles, lugares y nombres que uno no debería andar dando a conocer.

Entre el calor de la noche, las cervezas, el Buchanan’s y la banda, ▒▒▒ salió a su camioneta y de vuelta trajo provisiones para toda la gente. Se veían metas, grapas y otras madres que a esas horas ya no distingues pero que te acabas metiendo, porque no vaya siendo que te vean feo. ▒▒▒▒▒▒▒▒ comenzó a manosear a ▒▒▒▒▒ ▒▒▒▒ enfrente de ▒▒▒, simplemente por el hecho de que ella podía y sabía que ▒▒▒ nunca tendría los huevitos como para decir ni muchos menos hacer algo enfrente de ▒▒▒▒▒ ▒▒▒▒. Antes de las dos de la mañana, ▒▒▒▒▒▒▒▒ y ▒▒▒▒▒ ▒▒▒▒ ya estaban cogiendo en el baño de La Caminera después de meterse unas cuantas rayas más. Fue en ese instante cuando ▒▒▒▒▒▒▒▒ cayó en cuenta de que no le había dado de comer a GATO más que una vez en todo el día. Claro, no debería haber relación alguna entre pensar en la comida de GATO y andar haciendo una mamada, pero pues el cerebro en drogas de ella debe ser una madeja de idioteces.

Salieron todos de La Caminera cerca de las 4 am. ▒▒, como buen arrastrado, ofreció llevar a ▒▒▒▒▒▒▒▒ hasta su casa, pero ella prefirió irse con ▒▒▒▒▒▒▒▒▒▒▒▒▒, puesto que las dos vivían cerca. A unas cuantas cuadras de llegar a su colonia, las paró un retén de la policía federal.

Afortunadamente ▒▒▒▒▒▒▒▒▒▒▒▒▒ no había tomado nada, mucho menos se había metido algo, porque mañana tenía que hacerse unos análisis de rutina para el trabajo (ella es la Secretaria de Salud de en ▒▒▒▒▒▒▒▒▒▒▒▒ ▒▒ ▒▒▒▒▒▒▒▒▒▒▒, todo un ejemplo, sí señor), de otra forma, hubiera tenido que hacer llamadas y pedir favores para que no se las hicieran de pedo, aunque a final de cuentas, todos en ese pinche pueblo, saben quién es ▒▒▒▒▒ ▒▒▒▒ y qué es él dentro del Cartel ▒▒▒ ▒▒▒▒▒▒▒▒▒ y saben perfectamente quienes son sus amistades. De allí a que les vayan a caer o propasarse es otra cosa muy diferente. Siempre se habla de la lucha contra el crimen organizado, pero esto nada más es para no meterse con el Crimen bien Organizado, pues sí, uno no muerde la mano de quien le da de comer.

En fin, ▒▒▒▒▒▒▒▒ entró a su casa pasadas la 4.20 y a pesar de que GATO le pidió de comer en cuanto llegó, a ella no le importaba nada más. Bajó las persianas y se tiró en la cama. Todo iba bien, hasta que GATO subió por la cama, tratando de acomodarse y a la vez, molestar cuanto más podía, a ▒▒▒▒▒▒▒▒. Ella se negaba a despertar, eran apenas las 6 de la mañana de un horrible domingo lluvioso, frío y con la cruda que había acarreado salir la noche anterior a meterse unas líneas y andar de puta, pues no iba a ser algo para nada placentero atender a esa bola de pelos, pero vamos, que GATO no tiene consideración alguna, pues quien manda es él y no le importa que su esclava haya salido a hacer quien-sabe-qué y sin su permiso.

Pero, hagamos una pequeña pausa tengo que tomarme mi Lisdexanfetamina, que ya es hora y si no la tomo luego no pongo atención en lo que digo y hago.

Eran las doce y todo sereno. No permitió un cambio en su rutina, ni hoy ni ayer, aunque para mañana ya tenía uno programado. Tenía dos meses planeando eso.

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27. Pablo, el del domingo.

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[Pablo] miró a un lado/ gritó al cielo.

Dio dos pasos y comenzó a caer.

 

Era el octavo piso / de un hotel suizo

sin arrepentimientos

su vida voló

 

[Pablo es una mancha en la vía]

la gente se horroriza [grita y llora]

ofrece empatía por un desconocido

que desde del cielo se les vino encima

 

Pablo era mi amigo

hasta antes de ayer

(este pasado domingo)

ahora es nada

[es letras / es frases / es un tris en el tiempo]

y no va a volver

 

Se fue a Suiza un mal día / para un buen día quitarse la vida.

 

Hacía buen tiempo [cielo despejado / poco viento]

como a Pablo

siempre le hubo gustado.

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