"

57. Vayabien

8 Mar

Tú fuiste un cuento de mil y una noches: de jazz melódico con suave trompeta y cadencioso saxofón. Dormiste en mi alma para despertar en mis ojos; llegaste un día y un día como tal te fuiste. Robaste un hilo de mi imaginación, tejiendo con este una bufanda que abrigó mi cuello durante un Diciembre que lejos quedó. Abriste una puerta que casi siempre dejo cerrada –no vaya a ser que se cuele cualquiera por esa entrada- para sentarte plácida en la antesala de mis carcajadas. Eras la estela de un cuerpo ardiente, un fenómeno meteorológico en mi mente. Siempre omnipresente aun cuando debías ser ausente. No te has ido pero ya no estás, eres ahora una historia que ha terminado y por esto mismo mi cuerpo no te ha olvidado.

Eres hermosa ansiedad que no quiero dejar pasar. Coral preciado en el vasto océano de mi soledad. Te ofrezco mis alas pues ya no interesa volar, contigo toqué el sol con un dedo sin quemarme en pleno vuelo; pero ahora solo quiero caminar aferrado al suelo que me recuerda mi humanidad. Te extraño aunque te lleve conmigo, como un retrato dentro de mi cartera, un poco perdido.

Solemne sonrisa, abrazo capaz. Besos arábigos despidiéndose en japonés. Vino. Copas. Desvanecimiento de ropas. Nadie como tú. Nadie como yo. Pero nunca-jamás habrá un siempre los dos. Diplomacia y recuerdos, eso somos y por lo que reste de nuestros días, siempre seremos. Te quise, te quiero, te querré. Soy un lunar enclavado en tu piel. Me llevas en ella aunque no lo recuerdes. Me llevas contigo, en ti tanto como tu vas en mí.

Me despido con la sonrisa de la hora, y te lo digo sincero, amistoso y feliz: Vayabien, mi dulce alocado frenesí.

No comments yet

Leave a Reply

FireStats icon Powered by FireStats